Y sucedió que como oyó su señor las palabras que su mujer le hablara, diciendo: Así me ha tratado tu siervo; encendióse su furor.
Mas ¡oh quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo,
La boca del justo hablara sabiduría; Y su lengua proferirá juicio.